“Yo soy mexicano, soy inmigrante, soy de piel morena, y me dedico a pensar y a responder con belleza”: Manuel Iris, poeta laureado de Cincinnati

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El 18 de abril de 2018, el City Council de Cincinnati escogió oficialmente a su poeta laureado, el máximo exponente de las letras en la ciudad, el impulsor local de la lectura y la escritura.

De todos los grandes escritores de la ciudad considerados, Cincinnati escogió a Manuel Iris. En sí misma, una decisión atrevida o, en sus propias palabras, “un acto de resistencia”.

Cuando la ciudad nombró a Manuel Iris, escogió a un inmigrante, a un mexicano, a un escritor bilingüe, a un hombre “de piel morena”.

Natural de Campeche (Campeche), al sur de México, Iris, de 36 años, fue criado por sus abuelos en un hogar influenciado por la música. Las palabras, según narra, lo provocaron desde niño.

Pero fue el día en que su abuelo llevó a casa un diccionario cuando, finalmente, el niño vislumbraba el orden del cosmos.

“Mira, todas las cosas del mundo están en ese libro. Si no sabes qué es algo, buscas la palabra y ahí te dice, ahí te lo explica”, le aseguró su abuelo.

Atraído por semejante poder, el niño Iris se obsesionó con el conocimiento de las palabras. Como si de magia se tratara, se enganchó al diccionario y lo recorría con tenacidad. Cuenta que, cuando no lo satisfacía una definición, inventaba las suyas propias.

“Ahora puedo darme cuenta de que ese fue el inicio de la poesía para mí”, dijo.

La educación primaria impartida en México lo acercó a autores como García Lorca, Nicolás Guillen, José Juan Tablada, Rafael Alberti, Antonio Machado o Rabindranath Tagore. De su infancia temprana, rescata también La vida de Tom Sawyer. Ya en preparatoria se apropió de la idea de convertirse en un poeta.

Se recibió de licenciado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Autónoma de Yucatán. Luego, en 2006 y mediante un Teaching Assistanship, continúo con su maestría en Literatura en New Mexico State University. Por último, se graduó de doctor con especialidad en Poesía Latinoamericana de la Universidad de Cincinnati. En esta última estación, conoció a su actual esposa.

“Cincinnati es el sitio en el que, hace un año, mi hija ha nacido. Es la ciudad que me ha adoptado y me ha dado cobijo, al grado de haber recibido el nombramiento de poeta laureado de la ciudad. Es el sitio en que viven muchos de mis mejores amigos, y ahora es igual mi casa, otra casa que puedo llamar mía”.

Entre sus reconocimientos, se cuenta el Premio Nacional de Poesía Mérida en 2009 por el libro Cuaderno de los sueños (México, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2009), el Premio Regional de Poesía Rodulfo Figue por Los disfraces del fuego (México, Ediciones Atrasalante, 2014), que también fue finalista del Festival de la Lira, en Ecuador.

Sus últimas publicaciones son colecciones de poemas escritos por él, entre ellos, La luz desnuda (Venezuela) Frente al misterio (El Salvador) y Traducir el silencio/Translating Silence (Nueva York).

Actualmente, se desempeña como maestro en DePaul Cristo Rey High School, en donde dicta literatura inglesa.

“Lo que uno realmente hace es ayudar a los jóvenes a aprender a pensar, a hacer preguntas, a dudar. No se trata de aprender una lista de obras y autores, no se trata de libros solamente, sino de aprender a leer la realidad misma, de cuestionar la vida y valorar la existencia”, remarca con absoluta belleza el poeta.

Precisamente, como poeta, Iris asegura ofrecer “soledad compartida, belleza pensante, traducciones del silencio”:

“El poeta pone en palabras lo que no podemos decir con el lenguaje cotidiano”.

-Manuel Iris

Su aporte a la lectura del estado actual del país es eminentemente crítico. Carente de justicia y humanidad, no está de acuerdo con el desempeño del gobierno —¿cuál?, el gobierno del mundo, de acuerdo con Iris, el dinero—.

A este respecto, señala que confía en la acción individual y, propone, como camino a la armonía, la filantropía.

“Amar (y no solamente tolerar o respetar) a nuestros semejantes es el único modo de que podamos, como humanidad, sobrevivir a la catástrofe que representamos para nosotros y el planeta mismo”.

Cómo bien máximo al que debe aspirar un hombre, postula la libertad, que, asegura, es impensable sin lectura, educación, o pensamiento crítico: “Un pensador en una celda es más libre que un hombre adoctrinado que puede caminar por una ciudad”.

Mientras tanto, Manuel Iris seguirá leyendo y escribiendo, “hasta el fin de mis días”. Se ocupa en el presente de una antología de poetas de Cincinnati, cuando acaba de terminar un último libro, Cincinnati, historia personal, publicado en Ciudad de México.

Por supuesto, no se guarda palabras para la comunidad hispana del Suroeste de Ohio. El poeta laureado de Cincinnati nos exhorta a no perder la dignidad:

“Debemos llenar las escuelas, debemos ser el ejemplo de lo que es un buen ciudadano, un buen ser humano. Debemos mostrar, con nuestra vida, que los que nos definen como ladrones, como hombres malos, se equivocan.  Debemos, sobre todo, resistirnos al odio. Responder con belleza y humanidad, al mismo tiempo que debemos ser fuertes y dignos”.