Vía libre para la culminación de la Guerra Comercial entre Estados Unidos y China

La bolsa de Beijing ha venido sufriendo los dividendos de las barreras comerciales entre Estados Unidos y China. /AP

La reunión internacional del G20 en Buenos Aires, además de chismes y absurdos, deja como resultado un avance en el catastrófico dilema global de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Aunque el mandatario estadounidense, Donald Trump, declarara hace poco que habría llegado a un acuerdo con la superpotencia asiática, afirmando que China se compromete a reducir las barreras arancelarias de los automóviles estadounidenses y a aumentar su importe productor agrícolas, nada está escrito sobre el papel.

Sin más detalles, China correspondió con un mensaje, si no vago, optimista, de la situación:

“China empezará a implementar asuntos específicos en los que se ha alcanzado un consenso, y cuanto antes, mejor”, dijo el Ministerio de Comercio chino en un comunicado el pasado miércoles 5 de diciembre, sin concretar, por ahora, a qué se refiere son esos temas.

Las declaraciones de Trump, por el otro lado, si tuvieron una repercusión importante en el mercado nacional, pues provocaron una fuerte caída en las acciones del país.

La duradera guerra comercial, que comenzó desde que Trump decidió imponer altos aranceles a productos chinos en el país, han venido influyendo de sobremanera en la evolución natural del libre comercio mundial, actuando como una fuerte causal de congelamiento económico. Sin un acuerdo pronto, las dos naciones podrían escalar a mayores tensiones y, sobre todo, perjudicar la industria de los más pequeños productores de, por ejemplo, piezas de aluminio o acero, manufacturas y empresas del campo de la tecnología.