Sin un acuerdo viable, la huelga en Wright State continúa

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Cuando la huelga del sindicato de profesores de Wright State (AAUP-WSU) atraviesa su segunda semana, no se avistan todavía señales de una resolución próxima.

Por el momento, la Universidad ha extendido los plazos de los estudiantes para cancelar su semestre con un reembolso completo. Una buena parte de todos los cursos ofertados por la universidad se encuentran suspendidos porque no hay profesores para cubrirlos.  

Los estudiantes tendrán hasta el 8 de febrero, en caso de que el sindicato de profesores y la administración de la Universidad no lleguen a un acuerdo para formalizar el retiro de sus materias. Los estudiantes tendrán también permitido hacer modificaciones tardías a sus horarios establecidos sin penalidades.

El Consejo de Wright State es quien negocia actualmente con el sindicato de profesores, quienes han rechazado las últimas propuestas de la universidad. El núcleo de la disputa reside en los términos del contrato que han ofrecido a los profesores.

Uno de los puntos clave, fuertemente debatido por el sindicato, es el asunto de la asistencia médica. Según los términos establecidos por el Consejo de la universidad en el contrato ofrecido, la Administración tiene la facultad de cambiar en cualquier momento el esquema médico, con un plazo de 60 días para notificar a los profesores.

Estos, a su vez, protestan que la medida les impide participar de la negociación para consolidar bilateralmente sus incorporaciones a los servicios de salud, cuando la Administración de la universidad podría migrarlos a otro plan en intervalos muy cortos de tiempo, sin oportunidad de tratarlo con ellos.

Por su parte, Cheryl Schrader, la rectora de WSU, afirmó que: “nuestra misión no es proporcionar paquetes de atención médica de alta calidad para una sexta parte de nuestra fuerza laboral […] Nuestra misión es servir a los estudiantes y asegurarnos de que reciban una educación de alta calidad y asequible”.

Otros aspectos rechazados por el sindicato son la congelación de los salarios, la eminente posibilidad de ser suspendidos temporalmente como medida de ahorro de costos, las nuevas disposiciones sobre ascensos, la reforma a la carga laboral -que, han dicho, perjudica seriamente a los estudiantes ya que verán reducida su formación personalizada-.

Muchas de estas revisiones tienen raíz en la nueva estrategia de ahorro que Wright State ha asimilado. Con el fin de corregir años de gastos excesivos, tan solo en 2018 la universidad redujo sus gastos en $53 millones.

Por su parte, el sindicato, a través de su presidente, Marty Kich mencionó que “la huelga continúa fortaleciéndose, y nuestros miembros continúan creciendo en su resolución. Los profesores de todo EE.UU. están observando y animándonos a continuar nuestra resistencia por nuestros estudiantes y por la integridad de los programas académicos de WSU”.