Ser hispanos nos hace especiales, celébralo

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La celebración del Mes de la Herencia Hispana no solo es una expresión colectiva. De hecho, podríamos establecer que la celebración de esta fecha debe comenzar por reconocer, individualmente, el regocijo personal, a la manera en que se celebra un cumpleaños. Porque solo así, seríamos capaces de abrazar el sentido completo de nuestra historia, perteneciendo a ella y reconociendo que nos pertenece.

Arrancamos, desde pequeños, siendo identificados por nuestros semejantes. Somos hispanos, nos dicen. Y sabemos, al compartir en otros círculos diferentes, que poseemos algo que los demás no. Aprendemos a ser, pero difícilmente vivimos ese ser.

Si, el ser hispanos nos hace diferentes. Y la manera en que asumimos este hecho será también la manera en que nos veremos a nosotros mismos, a nuestra familia, a nuestros amigos y a nuestra cultura.

Pero muchos aún no estamos convencidos de este ejercicio, que nos constituye verdaderamente como hispanos.

E ignoramos con reticencia que procedemos de tierras magnificas y lugares ensoñadores. Que nuestras casas están recubiertas por bellas montañas o llanuras indómitas, de todos los climas y colores. Que, desde México hasta Argentina, nos rodean tesoros escondidos y misterios recónditos. Enormes cosmopolitas a apenas kilómetros de lugares de retiro. Conviven, conjuntamente, todos los escenarios de un territorio espeso en variedad y belleza.

Con frecuencia olvidamos —y mucho es el esfuerzo de varios discursos políticos— que nuestra valía en cada nación es incalculable. Que nuestros aportes a la sociedad son indiscutibles, y ningún Estados Unidos sería lo que fuera sin una tradición de inmigración y mano amiga. Ahora, hemos tocado fondo. Sin una noción de justicia clara, y con la presencia en cargo de un líder que ignora por completo y deliberadamente toda forma de ley, nos enfrentamos al mismo dilema al que los griegos, durante la civilización antigua, vivieron: el miedo al relativismo absoluto. ¿Qué pasa cuando creemos que la justicia parece no operar? ¿Realmente existe justicia?

Por este motivo, no podemos ceder, y como hispanos, debemos, a toda costa, evitar reconocernos a través del ojo de quien acusa y con su dedo intenta etiquetarnos. Porque ya no quedan dudas, y es forzoso que convengamos en una sola cosa: que las historias de éxito que en este periódico han aparecido desde la edición anterior, son, precisamente, muestra de un talento sin precedentes, síntomas de una población en crecimiento, que está en igualdad de condiciones, que es capaz, como cualquier otro individuo, de cuidarse y cuidar a los demás.

Nuevamente, este Mes de la Herencia Hispana es, en un sentido, una celebración personal. ¡Siéntete orgulloso de ser latino! Reconozcamos que hacemos parte de una cultura de la belleza, y que nuestro trabajo es producto de un inmenso talento humano.