Salud mental para la Navidad

Para las navidades, regálate tiempo para cuidar de ti.

La experiencia migratoria nos obliga a entrenarnos de nuevo para la vida, en un mundo siempre diferente. Lo que emigrar me ha enseñado (hasta ahora) es la importancia de dedicar tiempo a nosotros mismos. En nuestro tránsito es tanto el papeleo que hay que firmar, las señales que hay que aprender a descifrar, que no queda otra que mantener los ojos abiertos y enfocados en este nuevo mundo, en principio abrumador, para que la transición se nos haga lo más llevadera posible. En cierta forma es una dosis de humildad que nos cae bien a todos, pero al final del día pagamos un precio alto al descuidar la mirada hacia nosotros mismos.

Hoy me gustaría animarlos a que se tomaran un tiempo para cuidarse a sí mismos. Estudios científicos demuestran que apartar de 5 a 15 minutos para esta tarea está asociado a una mejor salud en general.

Dedicar tiempo a nosotros mismos no es algo egoísta, por el contrario, nos dará más energía para ocuparnos y cuidar de otros.

El ejercicio, la buena alimentación y un sueño reparador constituyen la clásica tríada asociada con un número menor de visitas a los hospitales, una vida más longeva y sobre todo una mejor calidad de vida y manejo del stress.

Tan importante como estos tres pilares está el ocuparnos de nuestra salud mental. Cómo enfrentar esto sin embargo suele ser menos obvio y por lo general resulta intimidante. ¿No sabes cómo o por dónde empezar? he aquí algunas ideas:

  1. Presta atención a tu respiración. Toma 5 minutos para prestar toda tu atención a la manera cómo respiras. Te sorprenderás de cómo algo que pareciera tan simple te puede ayudar a estar más tranquilo y enfocado durante el día.
  2. ¡Acéptate! Se refiere a dejar de pelear o controlar aquello que no podemos cambiar en nosotros mismos o en los que nos rodean. Mientras más queremos controlar alguna emoción, sin darnos cuenta, le damos más fuerza dentro de nosotros mismos.
  3. Comparte. No desestimes el poder de hablar con alguien con quien puedas compartir las cosas que estás viviendo o te están pasando sabiendo que esa persona no va a emitir ningún juicio. Se trata de poder escucharse a través de la mirada del otro para darse cuenta de que en ustedes mismos está la solución a cualquiera que sea el problema. También es una oportunidad para la autocompasión, que no es otra cosa que tratarnos con el mismo respeto y entendimiento que tendríamos hacia cualquier ser querido ante una situación similar.
  4. Sal a caminar. Una caminata es una de las maneras más efectivas de distraer tu mente y crear una distancia entre ti y cualquiera que sea lo que esté ocupando tus pensamientos. ¡Aunque esté frío afuera sal a tomar el sol! Nuestra sangre latina lo necesita más que ninguna otra raza.
  5. Reconcíliate con los placeres sencillos y atiende a lo importante.
  6. Mira el presente: no voltees demasiado al pasado, pero tampoco te obsesiones con el futuro. Concéntrate en hacer lo que tienes que hacer en este momento.

En fin, ojalá pueda, con estas líneas, regalarles al menos el gusano de la curiosidad para explorar esta aventura de conocimiento y reconocimiento de nosotros mismos. ¡En el camino es posible encontrar que incluso en nuestras mayores imperfecciones se encuentran razones y significados atados a nuestras raíces!