¿Por qué celebramos el Mes de la Herencia Hispana?

Entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre se ubica una celebración especial en todo Estados Unidos: el Mes de la Herencia Hispana, un evento que busca reconocer la influencia positiva de la cultura hispana en las raíces y constitución de lo que este país es en la actualidad.

Son muchas las actividades que se llevan a cabo en lo que va de la celebración, pero el peso simbólico lo es todo y es, sin duda, uno de los mayores guiños, por lo demás institucionales, que se hace a la población inmigrante de este país y a su aporte para hacer de él lo que hoy en día puede decir que es.

La población hispana es cada vez más grande, y su mezcla con las poblaciones estadounidenses son uno de los fenómenos más grandes y notables de endogamia social: la unión de dos culturas. Tanto así, que no se podría hablar de una cultura hispana o una cultura estadounidense sin hacer una mención espaciosa a la otra.

¿Por qué se empezó a celebrar la Herencia Hispana?

La cultura estadounidense y la hispana han estado unidas desde el principio por un lazo que supera lo metafórico: la frontera sur entre Estados Unidos y México es, en términos prácticos, un límite meramente formal, pues siempre ha habido un intercambio activo, tanto económico como simbólico.

En este sentido, ambas culturas, en medio de su intercambio comercial (capital económico) transfirieron más que bienes materiales. Sumado a esto un constante flujo humano, a decir, un fenómeno de inmigración permanente entre ambas partes de la frontera (desde el control español de la provincia de Texas en el siglo XVIII).

Otra mención importante de este enorme influjo se remonta hasta la guerra entre México y Estados Unidos a finales del siglo XIX. El conflicto concluyó con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, en donde México cedió buena parte de su territorio a Estados Unidos: lo que hoy correspondería a varias porciones de los estados sureños, entre ellos, California, Nevada, Utah, New Mexico, Arizona o Kansas. Más importante aún, los estadounidenses se comprometieron a permitir que la población mexicana que ya vivía en estos territorios, a permanecer allí y conservar sus propiedades.

La famosa proclama del presidente Roosevelt por “intervenir en el patio trasero de Estados Unidos” supuso una inversión lógica: en tanto Estados Unidos ejercía control sobre los territorios latinoamericanos mediante varias estrategias, los estados latinoamericanos ejercían una fuerte influencia, tanto cultural como económica. Ambas partes del continente emprendieron desde entonces una relación de interdependencia.

Esto dio pie a que, varios años más tarde y tras la propuesta del representante demócrata Edward R. Roybal, Lyndon Johnson, en 1968, firmara la ley que inauguró la Semana de la Herencia Hispana.

La celebración de la Herencia Hispana hoy

“Durante el Mes Nacional de la Herencia Hispana, honramos a todos los ciudadanos estadounidenses de ascendencia hispana y celebramos sus ricas y vibrantes tradiciones de fe, familia, trabajo duro y patriotismo. Estamos agradecidos por las innumerables contribuciones que hacen a nuestra sociedad, que son vitales para nuestra próspera nación”

Aunque parezca contradictorio, estas palabras fueron pronunciadas por el actual presidente, Donald Trump, como discurso introductorio a la celebración del año pasado.

En el presente, la celebración de la Herencia Hispana es un guiño a los valores que ya no pueden ser considerados como únicamente propios de la cultura hispana, ya que confluyen en asociación con aquellos de la cultura estadounidense.

Así, la composición de este mes de celebración es prueba de la influencia que nuestras naciones han procurado a Estados Unidos. Una influencia que, lejos de ser pasiva, es constitutiva de este país.