Llorar no es debilidad, es un signo de inteligencia emocional en una sociedad insensible

En esta sociedad caótica, enferma y confundida en la que vivimos, desde mucho tiempo atrás nos han juzgado al mostrar nuestras emociones, sobre todo las relacionas con la tristeza.  Hemos visto la sensibilidad como algo que debemos ocultar y callar, cuando en realidad es un símbolo de fortaleza y un valor humano que se ha olvidado en estos tiempos de apariencias. Crecimos creyendo que sentir nos hace menos eficaces, fuertes y capaces para superar los problemas de la vida.

Por ello, llorar es para la mayoría de las personas sinónimo de debilidad, cuando en realidad es una gran señal de inteligencia emocional. Mostrarse vulnerable ante los demás es visto como un error y en cambio se nos ha forjado a ser fríos, como si fuera una postura de triunfo y éxito para la vida. En el fondo todos tenemos el gran miedo a que descubran lo que llevamos en nuestro corazón.

Ser capaces de llorar en público o de ser sensibles hace ver a los demás que no somos piedras. Significa expresarnos seguros, abiertos, relajados, entusiasmados y proclives al aprendizaje, la comprensión y la madurez. La sensibilidad no es algo de lo que tenemos que avergonzarnos. Vivir desde el corazón es lo que nos hace especiales y auténticos.

Si pudiéramos dejar de ver la tristeza como una emoción negativa lograríamos tener mayor empatía con todos los que nos rodean. Ya no tendríamos una mirada de juicio ante expresiones como hombros caídos, mirada triste y llanto. La gran verdad es que somos humanos y no podemos estar en todo momento felices, hay veces en que simplemente queremos llorar y desahogar con lágrimas nuestro dolor.

Por ello, las personas que se atreven a expresar su tristeza y lloran, tienen un mayor equilibrio emocional que aquellas que reprimen las lágrimas y esconden sus sentimientos. Un proverbio irlandés dice que “las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman”.

¿Por qué las personas que lloran son más equilibradas emocionalmente?

  1. No reprimen sus emociones: Las personas con alta autoestima, amor propio y gran inteligencia emocional, son capaces de reconocer sus emociones y expresarlas. Se necesita determinación para ir en contra de las normas sociales y expresar quién eres en realidad o cómo te sientes en ese momento.
  2. Aprovechan las lágrimas para ver el mundo de otra manera: Las lágrimas nos alivian y ayudan a despejarnos mentalmente. Las lágrimas no sólo son el agua con la que limpiamos el alma, sino que también limpian nuestros ojos, para permitirnos ver la situación desde otra perspectiva. Las lágrimas nos dan fuerza y nos ayudan a crecer.
  3. Son conscientes que el llanto es una terapia: El llanto es profundamente terapéutico, sobre todo cuando actúa como un “remedio relacional”, es decir, cuando nos acerca a las otras personas y éstas nos brindan consuelo. Sobre todo, el llanto triste, ese ayuda a crear nuevos vínculos después de una pérdida o una ruptura amorosa.
  4. No les importa lo que piensen los demás: Las personas que no tienen miedo a llorar se sienten mucho más libres, son capaces de expresarse sin verse atadas por la sociedad. No tienen miedo a decepcionar a los demás ni a mostrar su supuesta debilidad, porque saben que llorar no implica en verdad nada de eso.
  5. Generan empatía: El llanto es una de las expresiones más profundas. Cuando lloramos delante de alguien, es como si estuviésemos desnudando nuestra alma. Por eso, las lágrimas crean una conexión muy especial de confianza con los demás.