La celebración toca fin, pero la latinidad no

0
196

A todos nuestros lectores, queremos extender el propósito de esta editorial: una grande muestra de agradecimiento. Con esta edición, concluye también el especial del Mes de la Herencia Hispana, una campaña dirigida a divulgar razones de orgullo, ahondar sobre nuestra cultura y destacar la labor de algunos alfiles de nuestra comunidad.

Pero esta época fue aún más especial por cuánto coincide con el año en que este periódico cumplió diez años de funcionamiento. Un décimo aniversario en el que, con propiedad, hemos izado la bandera de la latinidad, y hemos apropiado como nuestro todo aquello que, precisamente, nos acerca más a la comunidad y nos delega compartir sus deleites.

En el marco de la celebración del Mes de la Herencia Hispana, esta es nuestra tercer y última entrega. Nuevamente, y como las ediciones pasadas han servido de testimonio, esta tercera busca reconocernos con orgullo como latinos. En línea con esta intensión, diseñamos una serie de artículos y un especial. En esta entrega de dieciséis páginas, así como en las anteriores, incluimos trabajos acerca de la población latina en el país, pasando por los ámbitos de la demografía, la historia y la sociometría hasta otros más comprensibles como el arte o la producción intelectual latina en Estados Unidos.

Finalmente, bajo la campaña #TiempoPara, buscamos reconocer de alguna manera a los miembros activos de nuestra comunidad, que a través de su emprendimiento y razones sociales se han involucrado de tal forma con nuestra población que han constituido aportes significativos para el progreso y la prosperidad del latino: negocios privados y organizaciones sin fines de lucro, así como la dirigencia de entidades institucionales pro-latinas lo comprueban.

Esta, nuestra propuesta de celebración para el Mes de la Herencia, soporta un núcleo muy importante. Entre las problemáticas que se plantean para el despliegue total de las posibilidades de realización de la población latina en el país, la discriminación y la estigmatización —en la dimensión de lo político, apenas síntomas de fenómenos más grandes— se nos alzan como los impedimentos más grandes. Por eso, abordamos la celebración como un gesto hacia lo individual. ¿Por qué no celebrar el Mes de la Herencia como se celebraría un cumpleaños? Este enfoque reconoce nuestra identidad como una razón de alegría, y todo lo demás es solo muestra de una esencia más universal: de una condición de latinidad que nos afecta a todos.

Por eso agradecemos. Y transmitimos nuestro agradecimiento a quienes, así orgullosos, salen a las calles de este país para proclamar el mito del éxito latino, en cualquier condición y con la frente en alto.