In Memoriam: víctimas del tiroteo en El Paso

Siendo esta la penúltima edición de La Vanguardia antes del cierre de 2019, es forzoso capturar y repasar nuestros propósitos, aquellos que, desde 2018, se nos imponían dadas las situaciones particulares de un año que, como este, también nos invita a la reflexión y retrospectiva.

A lo largo de todos estos doce meses, varios acontecimientos tuvieron lugar. Muchos de estos, de manera directa o indirecta, tuvieron que ver con la comunidad hispana de Ohio.

Como declaramos entre las consignas de La Vanguardia, nuestro ojo ha estado puesto sobre el movimiento que en Columbus, Cincinnati y Dayton nos afecta de manera proporcional. Nos quedamos, una vez superados los impuestos de muchas noticias lamentables, con los hechos que dieron rostro a un 2019 caracterizado por las oportunidades de crecimiento y superación.

Este año, particularmente, atestiguamos el poderoso ímpetu de la iniciativa latina relacionada con dos aspectos: la producción de espacios culturales y la congregación en torno a objetivos de superación y resistencia colectiva.

Los festivales que habitualmente tienen lugar en, principalmente, Cincinnati y Columbus, ocuparon una mayor cantidad de asistentes. Así mismo, estos festivales contaron con un mayor apoyo público y patrocinio de más y nuevos actores sociales en estas ciudades.

Una mancha en el rumbo de este año amenazó con accidentar el espíritu hispano. Nos referimos al tiroteo de El Paso, Texas, que ocurrió en agosto. El terrorista que acometió la masacre acabó con la vida de 22 personas, y dejó heridas a otras decenas más. De acuerdo con el análisis de los hechos y la información subsecuente que desvelaron varios medios, este terrorista tenía por blanco a la población inmigrante de El Paso, a la que veía como un grupo invasor.

Mencionar este hecho procura un efecto fundamental: ejercitar la memoria, guardando en mente que el mundo político al que hacemos frente hoy está, precisamente, invadido por una mentalidad de terror, una campaña deliberada que busca irrumpir constantemente el ánimo de los latinos.

Esta estrategia, no obstante, está destinada al fracaso.

‘Grand Canela’ fue como se denominó la escultura que hace ya varios días fue construida en memoria de las personas que perdieron la vida esa fecha. Si la intensión era producir desconcierto, el efecto fue paradójicamente diferente. Para bien o para mal, la normalidad siguió andando sin obstáculos, y el tiroteo de El Paso pasará a la historia como un suceso atroz.

Por eso, al cierre de este año, queremos recordar a quienes perdieron la vida en este hecho, como a sus familias. El hispano no es cobarde, y encuentra la manera de construir –no destruir– sin importar la condición.