Hacinamiento, falta de higiene y detenciones prolongadas: así son los centros de detención fronterizos

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Con la publicación oficial de las cifras de personas deportadas en México y las conclusiones del informe gubernamental del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) —luego de comprobar las condiciones en las que viven los migrantes en los centros de detención— de Estados Unidos, se consolida definitivamente la política de “mano dura” contra la migración en los países del norte.

La información estadística recogida por el Instituto Nacional de Migración (INM) de México, cuando apenas han pasado algunas semanas después de que la Administración de Andrés Manuel López Obrador aceptara trabajar codo a codo con la de su homólogo estadounidense, Donald Trump, bajo la amenaza de fuertes aranceles, arrojó datos esclarecedores.

De acuerdo con los datos subministrados por el INM a El País de Madrid, junio de 2019 cerró en México con una cifra récord de deportaciones: 21.912, es decir, un aumento del 33% con respecto al mes inmediatamente anterior, y la más alta desde marzo de 2006, durante la Administración de Vicente Fox, donde fueron deportadas 23.529 personas.

Así mismo, 29.000 extranjeros fueron detenidos en junio. Un aumento del 23% con respecto a mayo.

Estas cifras parecen navegar en línea con las “medidas sin precedentes” anunciadas como parte del acuerdo entre los gobiernos de Estados Unidos y México para detener el flujo migratorio en la frontera entre ambos países.

Hace solo algunas semanas, tras las amenazas de Trump por establecer aranceles del 5% a todos los productos de exportación mexicanos, el gobierno cedió enviando varios miles de agentes de la Guardia Nacional a la frontera y promulgando un ordenamiento de asilo a todos los migrantes que pisaran territorio mexicano para llegar a Estados Unidos, así, antes de solicitar asilo en territorio estadounidense, los migrantes deben hacerlo ahora en México.

Pero otra historia diferente fue documentada en el extremo norte de la frontera.

Esta vez, el mismo gobierno estadounidense, con los ojos de algunos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), comprobó y corroboró las denuncias de varios sectores sociales en relación con las condiciones que viven los migrantes en los centros de detención.

“El propósito de este informe es comunicarles cuestiones urgentes que requieren acciones inmediatas”, se inscribe en el reporte de la institución. “Hemos observado un hacinamiento grave y detención prolongada de menores inmigrantes no acompañados, familias y adultos solos”.

Lo observado deriva de una visita realizada durante la semana del 10 de junio por el DHS en los centros de detención de Rio Grande, en Texas. 8.000 personas detenidas, de las cuales 3.400 llevaba allí más de las 72 horas estipuladas para el procesamiento justo de los inmigrantes. 1.500 personas permanecían en el lugar por un tiempo superior a los 10 días. También se reportó que 50 niños estaban completamente solos, y algunos niños menores de 7 años llevaban más de dos semanas detenidos.

Por lo demás, las condiciones de higiene son deplorables. El acceso a duchas es limitado, prácticamente nulo. No hay cambios de ropa, ni tampoco lavanderías. La carencia de salubridad provoca gripe y piojos entre los detenidos.

“La mayoría de los adultos llevaba la misma ropa con la que llegaron días, semanas e incluso un mes antes”, destacaron.

Los inspectores también tomaron fotografías. El hacinamiento es una constante: solo en una sala, poblada únicamente por hombres, la densidad era tanta que no podían sentarse, sino permanecer de pie. Mujeres con niños durmiendo encima unos de otros y apenas cubiertos con mantas mylar.

A estas revelaciones, Trump contestó que “Si los inmigrantes ilegales están descontentos en los centros de detención, que no vengan”.