Los próximos 20 y 21 de octubre se llevará a cabo un concierto de viola en el Music Hall de Cincinnati, ubicado en 1241 Elm Street, donde el puertorriqueño Christian Colberg, Violista principal de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati estará presentando su composición musical El Corazón de Don Quijote, con la que busca poner en alto la música latina a través de la viola.

El programa musical de Colberg, inspirado en el héroe de la épica novela española de Miguel de Cervantes Saavedra, tiene 3 movimientos principales a los cuales tituló como originalmente se llamaban los protagonistas de la historia literaria: Alonso, Aldonza y Sancho. Con ellos el compositor pretende hacer volar la imaginación de su público a través de sonidos románticos y españoles, con toques latinos y de swing jazz.

Christian Colberg compuso El Corazón de Don Quijote para poner en alto el nombre de Puerto Rico y de latinoamérica y para darle un lugar importante a la viola dentro de la música clásica.

“Yo quería escribir algo fácil de entender, algo con lo que la gente no tenga que pensar tanto y pueda sentir lo que quiera al escuchar música clásica con tintes latinos, entonces escogí el tema de Don Quijote porque siempre me ha gustado el libro de Cervantes” afirmó el artista.

Christian nació el 30 de octubre de 1968 en San Juan de Puerto Rico, allí se crió de la mano de sus abuelos quienes lo introdujeron en el maravilloso mundo de la música clásica, pues según él mismo cuenta, fue en casa de ellos donde encontró su pasión y vocación por este género musical al escuchar el disco West Meets East de Yehudi Menuhin y Ravi Shankar cuando tenía tan solo 5 años. Al poco tiempo le regalaron un violín, tomó lecciones en el programa de cuerdas para niños de Pablo Casals y en el conservatorio de su país, y esa pasión y vocación que descubrió no lo han abandonado desde aquel entonces pues nunca pensó ser algo más que un gran músico.

Según el hoy violista “Hay un punto gracioso porque para un niño de 4 o 5 años me imagino que mis abuelos pensaron que al decir que yo quería tocar eso, yo quería decir que quería tocar el violín, pero yo siempre me quedaba pensando que tal vez yo lo que quería tocar era la cítara de Ravi Shankar, no necesariamente era el violín que tocaba Yehudi Menuhin, pero siendo de ese lado del charco me dieron un violín y yo feliz con mi violín y el resto fue historia”.

Además de la viola Christian disfruta tocando la batería, porque siente que vuelve a la tierra.

Colberg arribó muy joven a Estados Unidos para estudiar en Peabody Institute de Johns Hopkins University, y fue al graduarse de su maestría cuando conoció la viola gracias a unas audiciones para esta posición en la sinfónica de Baltimore en 1994, después de esto dejó de lado el violín y ha sido galardonado en repetidas ocasiones por el gobierno de Puerto Rico y otras organizaciones. Agradece que la crítica le diga ser un músico brillante y romántico pero prefiere que no lo encasillen pues le gusta ser libre y mantenerse abierto a diferentes ritmos.

Es un hombre familiar, humilde y muy amable al que le gusta hablar con la gente y estar en constante crecimiento, y recomienda a quienes quieran oír música clásica iniciar con compositores como Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Bachner, Strauss y Stravinsky.