¿De qué va el acuerdo parcial al que llegaron Estados Unidos y China?

El acuerdo supone una superación de la llamada guerra comercial entre las dos potencias del mundo. El conflicto ha venido afectando grandemente a las economías mundiales.

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Estados Unidos y China han estado en conflicto deliberado y consensuado lo que lleva la Administración de Trump. No ha ocurrido en el campo de batalla, sino a nivel económico. De lado y lado se aprietan del único modo en que las guerras comerciales tienen lugar: a través de fletes, sobreimpuestos costos aduaneros.

Esta batalla económica ha perjudicado el crecimiento global, ya que se trata de una batalla entre las dos economías más grandes, con más capital, del tablero internacional. De las inversiones mutuas entre ambos países dependen las inversiones en economías subsidiarias, ya que el mercado global se divide a través de la especialización en producción.

El 15 de enero, según anunció la Casa Blanca, se firmará el acuerdo parcial al que llegaron las partes después de meses y meses de negociación, a veces fallidas, a veces abandonadas, que por fin propone una luz al final del túnel.

La primera indicación del acuerdo, del que la opinión pública no sabe mucho debido al obscurantismo estatal, es que China cederá con unos 200.000 millones de dólares en el espacio de dos años para fabricantes, agricultores, productores del campo de la energía y proveedores de servicios estadounidenses, según Robert Lighthizer, uno de los negociantes del acuerdo.

La columna vertebral del acuerdo tendrá que ver con el intercambio de tecnología, un sector que ha causado dolores de cabeza para los ingenieros estadounidenses. China ha sido objeto de acusaciones por parte de Estados Unidos porque obliga a las empresas del sector de servicios, mayormente firmas especializadas en el campo digital, a entregar sus avances tecnológicos a las empresas chinas como condición para entrar al mercado asiático, uno al que ninguna empresa que se diga trasnacional puede pasar por alto. Otro de los pecados de China tiene que ver con las falsificaciones de productos estadounidenses, un flujo de artículos que flota a mar abierto hacia prácticamente todas las regiones del mundo.

Estados Unidos, por su parte, cederá de manera aparentemente pasiva, derribando la imposición de tarifas que ha venido ocupando al mercado productor chino.

China siempre respondió hostilmente a los ataques americanos, golpeando duramente al sector agricultor de Estados Unidos, que exporta bienes anuales calculados en más de 6 dígitos anuales en exportaciones.